Hechos de los Apóstoles 6, 8-10; 7, 54-60
Mateo 10, 17-22
Señor, la vida del cristiano está llena de incontables bendiciones pero también de dificultades. No es fácil predicarte pues vivimos en una sociedad cuyos valores son lo contrario a los valores del Reino que tú predicaste. No es fácil predicarte pues no dejo de ser señalado, juzgado y criticado por mi deseo de vivir en tu sintonía. Quien decide seguirte no puede estar exento de vivir con ánimo forzado, siempre batallando, soportando, asumiendo y caminando.
Dame valor y perseverancia para no temer a morir cada vez que me critique mi propia gente. Dame paciencia para no enrolarme en su violencia. Concédeme sabiduría para contestar lo que tu Espíritu me dicte al corazón. Que no me acobarde, aunque me duela. Que no deje de ser tu discípulo hasta que muera.

Comentarios
Publicar un comentario