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¿DE QUIÉN SOY PROFETA?



Malaquías 3, 1-4. 23-24; Lucas 1, 57-66
Señor, la fecha se acerca, el adviento acaba. Tus tiempos no son los míos y confío que por muy poco tiempo que quede, puedo lograr el objetivo de este adviento.

Tomo conciencia de mi misión como profeta; lo soy desde mi bautismo. Hoy quiero apropiarme de esta dignidad que tú me has regalado, pero necesito preguntarme si realmente he sido cuidadoso en vivir este don que has puesto en mi corazón.

Mi vida es una expresión de lo que creo y me pregunto qué he estado anunciando a través de ella. ¿Soy profeta del perdón, de la conversión, de la compasión, de la solidaridad, del amor? ¿O lo único que predico es división, egoísmo, dureza de corazón, soberbia e infelicidad?

¡Aún tengo tiempo Señor! Ayúdame a convertir mi corazón para que se asemeje al tuyo, y anunciar tu Navidad como profeta de Dios.

¡VEN SEÑOR JESÚS!

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