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ENSÉÑAME A SER HUMILDE Y A CREER



Lc 1, 39-48
El corazón del mexicano se llena de gozo por la maternidad de Nuestra Señora de Guadalupe, quien quiso expresarle a este pueblo su amor y protección.

María, siendo aún muy joven, le creyó al Arcángel y en ella se cumplieron profecías y maravillas. Juan Diego le creyó a María de Guadalupe y se sigue cumpliendo una cascada de bendiciones al pueblo de México que rompen fronteras para impregnar a toda la humanidad.

Hoy, Señor, te doy gracias porque, estando en el suplicio de la cruz, nos dejaste a tu querida Madre, quien también nos adoptó como hijos. Quiero ser humilde como aquella joven Virgen que te creyó e hizo posible nuestra Salvación. También quiero ser humilde como Juan Diego, quien le creyó a María de Guadalupe cambiando la historia de una Nación.

Enséñame a ser humilde, Señor, e incrementa mi fe para que sea tu Espíritu quien actúe en mí dando signos de tu Salvación a mis hermanos.

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