Lucas 2, 16-21
Hoy comienzo un año nuevo. Experiencias nuevas vendrán y quiero vivirlas con fe, esperanza y amor.
Hoy me tomo de la mano de tu Madre, que también es mi Madre, para comenzar convencido que tú estás presente en mi historia, en mi vida. Quiero reconocer en María el Sagrario donde dignificaste la naturaleza humana: su vientre. Pero quiero, también, pedirle a Ella que me enseñe a buscarte en su Corazón, ahí donde guardaba todo cuanto vivió en esta experiencia de un Sí de Amor y Salvación.
Ahí estás, Señor, en el Corazón de esta gran Mujer. Y desde ahí quiero darte mi Sí, acompañado y protegido por ella. Enséñame tú, Jesús, a amarla como a mi Madre, pues hijo no es sólo aquel que abre y atraviesa el cuerpo, también lo es aquel que abre y atraviesa el corazón.

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