Señor, hoy me pides entrar en mi casa. Ayúdame a que mi corazón esté siempre abierto para ti. Ayúdame a bajar esos sentimientos de grandeza y orgullo para poder abrirte la puerta de mi corazón.
¿QUÉ HAMBRE QUIERO REALMENTE SACIAR? Juan 6, 24-35 Hoy abro mi corazón desde la sinceridad para pedirte, Señor, que me ayudes a corregir aquello que no me permite vivir en la verdad y ser imagen tuya. Ando murmurando todo y contento en nada, porque tengo ganas de ser saciado de un hambre que, por más que trato, me deja insatisfecho y sin felicidad. Me doy cuenta, Señor, que muchas veces deseo ser saciado en mi soberbia, en mi egoísmo, en mi odio, en mi rencor. Todo ello causado por no vivir en la verdad y en el amor. Te busco y te grito que me sacies y no logro entender que de lo que tú me puedes saciar es de amor, de esperanza y de fe. Todos los días haces soplar tu Espíritu para que caiga en mi corazón tu maná: la paz, la alegría de compartir, la compasión, y no lo aprovecho. Ayúdame a corregir mi mente y mi espíritu y a renovarme desde dentro para tener hambre de ti. Fray Pedro
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