REFLEXIÓN PARA NIÑOS
En este domingo encontramos una enseñanza muy hermosa al leer las lecturas de la misa. Este enseñanza nos ayuda a poner nuestra atención en lo más importante de nuestra cuaresma: el amor que Dios nos tiene a todos nosotros.
Papá Dios nos envió a su Hijo Jesucristo para que nos ayudara a comprender su amor. No lo mandó para asustar a la gente con castigos y enojos, al contrario, Jesús vino para transformar nuestra vida con su amor y transformar nuestro corazón con su luz.
La invitación que hoy tengo es dejarme guiar por la Luz de Jesús y dejarme transformar por su amor para caminar por la ruta de la felicidad.
Papá Dios no castiga, Papá Dios no se enoja. Él sólo ama, ilumina y transforma corazones para ser felices.

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